Plazas San Miguel de Tucuman
67 plazas y un rosedal renovados para el encuentro de los vecinos
La ciudad nació alrededor de una plaza. Hoy, tenemos 246 espacios verdes que acompañaron el crecimiento de cada barrio. Te proponemos un recorrido por su historia y por la puesta en valor de 67 lugares destinados al encuentro, el paisaje y la vida en comunidad.

El Rosedal, en el parque 9 de Julio.
En una plaza pasa de todo: se juega, se camina, se hace ejercicio, se descansa. Se charla con el vecino, se festeja un cumpleaños, se sale a protestar, se recuerda a alguien querido, se aprende algo nuevo. Ahí se tejen los vínculos que sostienen un barrio.
Por eso, una plaza cobra real valor cuando sus bancos, juegos o luces logran que los vecinos se crucen desde su casa, se queden y compartan el lugar.
Las plazas ordenan la ciudad: son puntos de referencia y marcan los recorridos de todos los días. Cuidan el ambiente: dan sombra, verde y ayudan a bajar la temperatura. Guardan la memoria del barrio en sus monumentos y sus historias. Y, sobre todo, hacen algo que ningún otro espacio hace tan bien: permiten que personas de distintas edades, experiencias y formas de pensar coincidan en un mismo lugar.
Una plaza con vida le hace bien al barrio entero. Los chicos salen de la casa para jugar, los jóvenes se juntan o hacen deporte, los abuelos caminan y charlan, las familias comparten una tarde al aire libre, las escuelas la usan para sus actividades y las organizaciones vecinales encuentran ahí un lugar para expresarse.

“Cada plaza tiene su identidad y su tradición. Las estamos poniendo en valor escuchando a los vecinos, porque así la comunidad se apropia, las quiere y las cuida.”
La recuperación de estos espacios que está haciendo la Municipalidad de San Miguel de Tucumán es, por lo tanto, una política de infraestructura, pero también de convivencia. Como se expresó durante la inauguración de la plaza Gutenberg, devolver una plaza significa recuperar un espacio para el encuentro, la socialización y la vida compartida.
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