El Centenario, reordenamiento y transformación urbana
Hacia la época del Centenario (1910-1916), la ciudad vivió una profunda metamorfosis impulsada por la Generación del Centenario: Ernesto Padilla, Juan B.
San Miguel de Tucumán
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Septiembre 2026
·
7 min
Datos
1914 CREACIÓN DE LA UNIVERSIDAD
La Universidad Nacional de Tucumán abrió sus puertas solemnemente el 25 de mayo de 1914, durante la presidencia de Roque Sáenz Peña
1950-1960 MODERNIZACIÓN DE SERVICIOS
La planta urbana expande sus servicios con la red de gas natural, trolebuses y grandes obras sanitarias como la reactivación del dique El Cadillal, la Maternidad, la Terminal de Ómnibus y el Aeropuerto.
1966 CIERRE DE INGENIOS
La dictadura militar decreta el cierre compulsivo de 11 ingenios tucumanos en actividad. El impacto desarticula la economía rural y fuerza una emigración masiva de hasta 200.000 personas.
1970-1972 “TUCUMANAZOS”
Los Tucumanazos surgieron tras el cierre de 11 ingenios azucareros en 1966, que provocó crisis económica y migración. En noviembre de 1970 y junio de 1972, estudiantes, obreros y cañeros tomaron el centro tucumano con barricadas, reclamando justicia social.
1975 OPERATIVO INDEPENDENCIA
El Decreto secreto N° 261 desplegó el Operativo Independencia en Tucumán, con vigilancia militar en la capital y allanamientos contra el movimiento estudiantil y obrero. La Jefatura Central de Policía funcionó como Centro Clandestino de Detención operado por el SIC.
El Centenario
Hacia la época del Centenario (1910-1916), la ciudad vivió una profunda metamorfosis impulsada por la Generación del Centenario: Ernesto Padilla, Juan B. Terán, Alberto Rougés y Miguel Lillo. Dentro de los bulevares se superaron las 250 manzanas edificadas.
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Siguiendo las ideas de salubridad e higiene para “ventilar” las urbes e incentivar la ejercitación, se promovieron parques y paseos. Charles Thays diseñó en 1908 el Parque Centenario –hoy Parque 9 de Julio–, inspirado en el paisajismo francés. Antes de su construcción, el terreno era un área pantanosa de riesgo sanitario por el mosquito palúdico; el Dr. Alberto Soldati fue el principal gestor de su expropiación y financiamiento.
Además, aumentaron las inversiones en edificios modernos: teatros, hoteles, bancos, clubes sociales, mutuales, escuelas, gimnasios y bibliotecas. En 1916, la plaza Libertad pasó a llamarse Plaza Independencia.
Entre los Centenarios de 1910 y 1916, su perímetro lucía una majestuosa Casa de Gobierno –cuya piedra basal se colocó en 1908–, lujosas viviendas, templos renovados (Catedral y San Francisco), el Hotel París y grandes confiterías y cafés como París, Londres y Águila.
antiguo Cabildo de adobe para erigir un palacio monumental acorde al auge azucarero que atravesaba la provincia. Diseñado por el ingeniero Domingo Selva, el edificio se inauguró formalmente el 9 de julio de 1912, contando con la presencia del presidente Roque Sáenz Peña.
Su arquitectura combina el academicismo francés con detalles Art Nouveau. En el subsuelo los restos de Juan Bautista Alberdi. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2012.
Plazoleta Mitre: corazón social y transformación urbana
Si hay un punto de encuentro que sintetiza la vida social, el entretenimiento popular y la evolución urbanística de la ciudad, es la Plazoleta Mitre. Su conformación se formalizó mediante la Ordenanza Municipal del 27 de julio de 1917 bajo la denominación de Plaza Diego de Villarroel, en el marco de los festejos por el Centenario de la Declaración de la Independencia. Para su concreción en la confluencia de los antiguos bulevares Mitre y Sarmiento, la Municipalidad expropió un terreno de 466 m². Con el tiempo, la instalación en su centro del busto a Bartolomé Mitre –obra del
Entre el Centenario y mediados del siglo XX, Tucumán redefinió su paisaje, sus servicios y su vida urbana.
De los edificios que rodean la plaza, el Palacio de Gobierno fue, y sigue siendo, el más fastuoso. La piedra basal se colocó en 1908, durante la pomposa conmemoración del 25 de mayo de ese año.
Casa de Gobierno
En 1907, el gobernador Luis F. Nougués decidió demoler el
escultor Julio Oliva– fijó en el afecto popular el nombre de Plazoleta Mitre. La plazoleta se convirtió en el escenario principal de corsos de carnaval, bailes y paseos familiares, mientras a su alrededor florecieron hitos populares como el Cine Mitre o el punto de encuentro “Las tres luces”, ambiente tanguero y bohemio.
La antigua penitenciaría y los servicios públicos
El reordenamiento de la infraestructura estatal transformó la seguridad y los servicios urbanos a comienzos del siglo XX. En 1925, impulsada por el gobernador Miguel Campero, la antigua y deteriorada cárcel de Bulevar Sarmiento –donde hacia 1914 convivían la Penitenciaría, Contraventores, Bomberos y el Corralón de Policía– fue reemplazada. Así, en mayo de 1926 concluyó la etapa principal del nuevo Penal de Villa Urquiza, caracterizado por sus sólidos muros de mampostería y garitas de observación.
El desarrollo del transporte acompañó la expansión poblacional. Junto a los primeros automotores, en 1910 se inauguró el servicio de tranvías eléctricos, operativo hasta 1965. Hacia la década de
1920, la empresa Eléctrica del Norte introdujo las primeras líneas urbanas de ómnibus. En 1943, la intervención federal estatizó ambos servicios bajo la Dirección Provincial de Transporte, hasta que en 1959 el sistema de colectivos fue privatizado hacia cooperativas. En 1955 también se incorporaron los trolebuses, aunque funcionaron hasta comienzos de la década siguiente.
La fisonomía arquitectónica del centro tucumano cambió radicalmente durante las décadas de 1920 y 1930 gracias a la edificación en altura. Entre las obras más representativas sobresalen la sede del Banco de la Provincia (1928) frente a la Plaza Independencia, el edificio Rosello (1936) en San Martín 573, la Galería Juan B. Pezza (1938) de estilo art decó, y el edificio de La Continental (1939) en la esquina de San Martín y Laprida, que destacó por sus adelantos técnicos como agua filtrada, calefacción y montacargas.
A su vez, entre 1930 y 1960 se erigieron edificios públicos de gran significación patrimonial, como el Correo, la Caja Popular de Ahorros, el Hipódromo, la reconstrucción de la Casa Histórica, los Tribunales y el Instituto de Previsión Social. Más tarde, la gobernación de Celestino Gelsi desde 1958 dejó huellas emblemáticas en la ciudad: la remodelación del Instituto de Higiene para la Maternidad, la célebre estructura de paraboloide hiperbólico en el lago del Parque 9 de Julio, la Terminal de Ómnibus (1959- 1963) y la construcción del Aeropuerto Benjamín Matienzo (1961-1962).
La inmigración también hizo ciudad
Villa Urquiza, Villa Luján, El Bosque y Ciudadela: los barrios donde se asentaron quienes llegaron de ultramar y ayudaron a dar forma a la ciudad que habitamos.
La historia de la inmigración en San Miguel de Tucumán no se desarrolló únicamente alrededor del centro. Entre fines del siglo XIX y principios del XX, familias españolas, italianas, sirio-libanesas, francesas y judías se asentaron en barrios como Villa Urquiza, Villa Luján, El Bosque y Ciudadela. Estos grupos dinamizaron el comercio, la construcción y la agricultura, a la vez que fundaron asociaciones culturales, de socorros mutuos y espacios de encuentro para mantener vivas sus tradiciones. Una de las huellas más significativas de aquella política inmigratoria fue el edificio construido a partir de 1888 para funcionar como Hotel de Inmigrantes, ubicado en la actual calle San Martín 1545. Como señala Carlos Páez de la Torre, el proyecto quedó afectado por la crisis económica de 1890 y el edificio finalmente tuvo otros destinos: primero para albergar a la Escuela de Artes y Oficios, inaugurada en 1900, luego a la Escuela de Agricultura hasta 1991, y desde 2006 funciona el Museo de la Universidad Nacional de Tucumán Dr. Juan B. Terán (MUNT), que depende del Rectorado de la UNT. En 1930, la crisis mundial y los cambios políticos en Argentina y Europa pusieron pausa a la llegada de inmigrantes de ultramar. No obstante, Tucumán siguió recibiendo extranjeros, en menor cantidad y, en su mayoría, procedentes de otras provincias del país. Recorrer hoy San Miguel de Tucumán permite reconocer que la inmigración no fue un fenómeno ajeno a la ciudad. Formó parte de su crecimiento y dejó marcas en sus instituciones, actividades económicas, tradiciones y espacios urbanos. La ciudad también se construyó con las historias de quienes llegaron desde otros lugares y encontraron en Tucumán un nuevo lugar para vivir.