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El Parque 9 de Julio, un museo a cielo abierto a descubrir (continuación)
Cada escultura cuenta una parte de la historia cultural de Tucumán: tanto la admiración por el neoclásico y las expresiones locales de la escultura urbana.

Además de las figuras humanas y mitológicas, el parque conserva esculturas de animales que remiten al movimiento francés de los Animaliers, artistas especializados en representar con gran precisión la anatomía, la fuerza y el movimiento de distintas especies.
Dónde se ubican las esculturas que alberga el parque
Animales de hierro y mármol
Leona León El galgo, el , lebrel El lobo y el cordero y forman parte de ese conjunto ornamental que enriqueció el paseo público.
En una carta de 1927, José Ignacio Aráoz, presidente de la Comisión Administradora del Parque Centenario, expresaba que estas esculturas respondían a la necesidad de promover “la educación artística de nuestro pueblo”. Esa idea resume el espíritu de la época: hacer del parque un espacio de encuentro con la belleza.
El parque como escenario de memoria
Con el paso de las décadas, el Parque 9 de Julio continuó incorporando obras vinculadas a la escultura urbana tucumana. A mediados y fines del siglo XX, distintas generaciones de escultores locales dejaron su huella en este espacio, con nuevas temáticas, materiales y formas de representación.
Entre las producciones más significativas se encuentra el conjunto de esculturas emplazadas sobre la actual avenida de los Próceres Tucumanos, en el límite oeste del parque. Estas obras, realizadas hacia fines de la década de 1970, responden a una concepción monumental de la escultura pública, asociada a la memoria histórica, los próceres y los relatos oficiales de la ciudad.
Su presencia permite leer el parque como un territorio donde conviven distintas épocas, estilos e ideas sobre el arte, la historia y el poder.
Rincones por descubrir
El patrimonio artístico del Parque 9 de Julio no se limita a las esculturas más visibles. El paseo conserva también espacios menos conocidos, como el “Oráculo de Narciso”, una estructura semicircular de mármol travertino emplazada en 1929, reconocida por su particular acústica y por su inspiración en los teatros de la Grecia antigua.
También sobreviven vestigios de antiguas fuentes, sectores ornamentales con cerámicos, la Plaza Española y piezas como el Monumento a la Madre, que ofrecen nuevas posibilidades de recorrido y descubrimiento.
Son lugares que muchas veces pasan inadvertidos, pero que forman parte de la memoria material y sensible del parque.
Un mapa para recorrer la memoria
Para acompañar este recorrido por el patrimonio artístico del Parque 9 de Julio, la editorial municipal Ciudad Cerca desarrolló un mapa interactivo que permite conocer con mayor detalle las esculturas emplazadas en el paseo. La herramienta reúne información sobre el nombre de cada obra, su autor, ubicación, año de emplazamiento, material, medidas y una descripción histórica e interpretativa.
El mapa propone una nueva forma de acercarse a estas piezas: caminar el parque, reconocerlas en su entorno y descubrir las historias que conserva cada una.
En el parque conviven esculturas y monumentos de estilos, materiales, técnicas y temática variada. A las neoclásicas, instaladas por iniciativa de Juan B. Terán, se sumaron a lo largo de las décadas, homenajes a próceres, líderes políticos y figuras vinculadas con nuestra cultura.
De izquierda a derecha y de arriba hacia abajo:
Avenida de los próceres Esculturas que integran el Museo Escultórico a Cielo Abierto San Miguel de Tucumán, julio de 2026. Edición especial Otras esculturas Accedé al mapa interactivo en: www.smtendatos.gob.ar/esculturas
(fragmento) y
Galgo lebrel, La madre, Pirámide, Reloj solar, Julio Argentino Roca, Aráoz de La Madrid, Busto del Obispo Eusebio Colombres, El indio, Busto de Lola Mora, Bajorrelieve sobre el gobierno de Julio A. Roca Los luchadores










