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Restaurar para volver a mirar
La intendente decidió recuperar 13 esculturas históricas traídas de Francia por Juan B. Terán en 1928 e instaladas en el Parque 9 de Julio. La intervención permite rescatar piezas de mármol de Carrara y hierro fundido que forman parte del Museo Escultórico a Cielo Abierto.

Las esculturas del Parque 9 de Julio empiezan a recuperar su presencia original. Allí, a la vera de la avenida Ramón Paz Posse, 13 de las esculturas instaladas en 1928 vuelven a integrarse al paisaje con una nueva fuerza visual.
La tarea forma parte del proyecto Museo Escultórico a Cielo Abierto – Parque 9 de Julio, impulsado por la intendente Dra. Rossana Chahla, con el objetivo de recuperar, proteger y poner en valor el patrimonio escultórico del principal paseo público de San Miguel de Tucumán.
El proyecto abarca la restauración 5 piezas de mármol de Carrara 8 de hiey rro fundido. Muchas de ellas fueron adquiridas en Francia por y emplaza- Juan B. Terán das en el parque hacia 1928, como parte de una visión cultural que buscaba acercar el arte clásico al espacio público. Las piezas restauradas son: , , Meditación El Orante El Invierno La Venus del Baño,, Laocoonte y sus hijos, Venus y Cupido La Vestal Diana y, , Endimión Venus y Cupido, , La Vestal Diana y Endimión,, Gálata moribundo Venus de y Medici.
Un trabajo técnico y paciente
La restauración fue dirigida técnicamente por María Eugenia Fagalde, licenciada en Artes Plásticas, docente y especialista en conservación patrimonial y restauración, formada en España e Italia. La acompañó un equipo interdisciplinario encabezado por el especialista metalúrgico Franco Carrizo, responsable de las tareas específicas sobre las piezas de hierro fundido.
El trabajo comenzó con un relevamiento integral del estado de las obras: el registro fotográfico detallado, una investigación histórica y un diagnóstico material de cada pieza. Ese primer paso fue fundamental para decidir qué tipo de tratamiento requería cada escultura.
El paso del tiempo, la humedad, el vandalismo y las intervenciones anteriores habían dejado huellas profundas. En muchas piezas se encontraron capas sucesivas de pintura, corrosión avanzada, fisuras, soldaduras inadecuadas, partes reconstruidas con estaño, rellenos de cemento y reparaciones improvisadas que alteraban la lectura original de las obras.
Frente a ese escenario, el criterio adoptado fue el de la mínima intervención, uno de los principios centrales de la restauración contemporánea. Esto implica actuar con precisión y prudencia: intervenir solo lo necesario, respetar la materialidad de cada obra y evitar acciones invasivas que comprometan su autenticidad.
Mármol y hierro: dos materiales, dos abordajes
El plan de intervención se organizó según el material de cada escultura.
En las piezas de mármol de Carrara, se realizaron tareas de desinfección, limpieza mecánica y química, retiro de suciedad adherida, tratamiento de sectores deteriorados y aplicación de una protección final.
En las esculturas de hierro fundido, el proceso incluyó limpieza mecánica, remoción de capas de pintura y corrosión, revisión de uniones y reparaciones, consolidación de sectores comprometidos y aplicación de protección final. Esta terminación permite resaltar el color natural del hierro al contacto con el aire, otorgándole su característico tono óxido.
El resultado no busca ocultar completamente el paso del tiempo, sino devolver legibilidad, estabilidad y dignidad estética a las piezas.
El museo escultórico a cielo abierto propone que los vecinos de Tucumán circulen por el parque y se lleven una experiencia estética y cultural.














